domingo, 28 de febrero de 2016

EE UU recomienda a las embarazadas que no vayan a los Juegos de Brasil. El CDC emite sus recomendaciones de viaje a los Juegos Olímpicos ante la expansión del virus del Zika.

El Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ha emitido una serie de recomendaciones para las personas que estén considerando viajar a Brasil para participar en los Juegos Olímpicos. El consejo principal es el mismo que hace para todas las regiones afectadas por el virus del Zika: que si se trata de una mujer embarazada, mejor cambie de planes.

“Debido al brote del virus del Zika, el CDC recomienda que las embarazadas consideren no viajar a los Juegos”, señala el CDC en sus recomendaciones tanto para los Juegos de Río de Janeiro en agosto como para los Paralímpicos un mes más tarde en la misma ciudad.



Participar o no en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ante la expansión del virus del zika es una decisión “muy personal” que deberían tomar los propios atletas, dijo este lunes el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), Anthony Fauci.

“Es muy difícil dar consejos a los que han dedicado los últimos años de su vida a entrenarse para ello, es una decisión muy personal”, subrayó Fauci en rueda de prensa desde la Casa Blanca.

El Comité Olímpico de Estados Unidos, según Reuters, dijo a las diversas federaciones deportivas del país que los atletas y el personal que estén preocupados por su salud debido al virus del zika deberían considerar no participar en los Juegos. En una teleconferencia con las federaciones, se les dijo que nadie debería ir a Brasil “si no se siente cómodo yendo”, reveló a Reuters Donald Anthony, presidente de la Federación de esgrima de EE UU. “Una de las cosas que dijeron de inmediato fue, especialmente para mujeres que podrían estar embarazadas o que estén pensando en hacerlo, que no deberían ir” a Rio, agregó el exatleta olímpico.

El Comité Olímpico Estadounidense negó sin embargo que haya recomendado no viajar y afirmó que se limitó a “informar de las recomendaciones del CDC”, el Centro de Control de Enfermedades (CDC).

“Estamos tomando medidas para asegurarnos de que nuestra delegación y los afiliados al equipo estadounidense están al tanto de las recomendaciones del CDC respecto a viajar a Brasil”, dijo el portavoz del Comité, Patrick Sandusky.

foto publicada en  http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/27/estados_unidos/1456533405_813620.html)


El CDC recomienda que las mujeres embarazadas no viajen a zonas donde se están dando muchos casos de zika. También aconseja a los hombres que se desplacen a estos países y que tengan una compañera sexual embarazada que o usen preservativo o ejerzan la abstinencia hasta el parto para evitar un contagio del feto.

Para aquellas mujeres embarazadas que no puedan cambiar el viaje, el CDC les insta a que “consulten antes a su médico” y que sigan “estrictamente” las instrucciones para evitar todo lo posible la picadura de mosquitos, la principal vía de transmisión del virus asociado a casos de microcefalia y del síndrome Guillain-Barré.

En vista del número creciente de casos de contagio del virus del Zika por transmisión sexual, el CDC insiste también en su recomendación de que los hombres que viajen a zonas donde hay brotes de Zika —como la sede de los Juegos— usen preservativo o se abstengan de mantener relaciones sexuales si su compañera está embarazada.

Las recomendaciones del CDC se conocen en el mismo día en que Argentina reportó el primer caso de transmisión por vía sexual del virus del Zika. La afectada es una mujer de la provincia de Córdoba cuya pareja se había contagiado en Colombia y que al regresar la infectó al mantener relaciones sexuales con ella.



El primer caso autóctono del virus zika en Argentina fue anunciado este viernes en la provincia de Córdoba. Un argentino que se había contagiado en Colombia mantuvo relaciones sexuales con su pareja al regresar a su país y la infectó.

"Su diagnóstico fue confirmado, fue tratada en forma ambulatoria y evolucionó favorablemente; y se realizaron todas las medidas de prevención individuales, familiares y comunitarias correspondientes”, dijo el ministro de Salud de Córdoba, Francisco Fortuna. "Se tomaron todos los recaudos en cuanto al bloqueo y el control de la mujer y con respecto al  hombre también. Ambos evolucionan bien”, añadió Fortuna.

En general, el zika se transmite por la picadura del mosquito aedes aegypti, pero también por vía sexual. Si el insecto no es portador del virus pero pica a una persona que lo tiene, se transforma automáticamente en vector de contagio. De ahí que los dos pacientes de Córdoba han sido aislados. Existe un tercer caso en Argentina de un enfermo de zika, pero también se había contagiado en el extranjero. Se trata de una colombiana que reside en Buenos Aires, pero estuvo de visita en su país.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió en enero pasado que el zika llegaría a toda Latinoamérica, más allá de que la mayoría de los casos se concentra en Colombia o Brasil. El virus provoca fiebre, sarpullido, dolor en las articulaciones y conjuntivitis. En general no conlleva gravedad o muerte, pero está en estudio su posible efecto en los fetos de las embarazadas, en cuanto a bebes nacidos con microcefalia o daños en los ojos.



El mismo mosquito que transmite el zika también contagia el chikungunya y el dengue. Argentina vive su peor brote de dengue de los últimos siete años al detectarse 4.900 casos en las primeras cinco semanas de 2016. El dengue clásico tiene como síntomas la fiebre alta, los dolores de cabeza, detrás de los ojos y en los músculos y articulaciones, la erupción cutánea, las náuseas y la pérdida del apetito, pero el hemorrágico puede llegar a ser mortal.

Esta misma semana, el CDC dijo que estaba investigando 14 nuevos casos de posible transmisión sexual del virus del Zika. Según especificó este viernes, de ellos, dos casos han sido ya confirmados y otros cuatro se consideran “probables”. Dos casos más han sido descartados y el resto, otros seis, siguen “bajo investigación”.

El Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos anunció este martes que está investigando 14 casos nuevos de posible transmisión del virus del Zika por vía sexual. Hasta la fecha  solo se conocía un caso, en Dallas, Texas, de transmisión sexual del virus que se sospecha es el causante del alarmante incremento de casos de microcefalia y de síndrome Guillain-Barré en varios países de América Latina. De confirmarse los nuevos casos, esto podría indicar que la transmisión sexual del virus es más frecuente que lo que se creía hasta la fecha.

Según el CDC, entre los casos sospechosos de transmisión sexual hay varias mujeres embarazadas. No se ha revelado en qué zonas de Estados Unidos se han reportado los casos sospechosos.

Solo en dos de los 14 nuevos posibles casos de presunta transmisión sexual se ha confirmado ya la presencia del virus del Zika en mujeres cuyo único factor de riesgo de infección era el contacto sexual con un compañero enfermo que había viajado recientemente a una región donde se está propagando el virus. Pero todavía no se conocen los resultados de los análisis realizados a los hombres que presumiblemente habrían transmitido el virus, subrayó el CDC.

En otros cuatro casos sospechosos, las pruebas preliminares de laboratorio sugieren la presencia del virus en las mujeres, pero faltan aún los test que confirmen estos resultados iniciales. Los otros ocho casos registrados están aún en plena investigación agregó el CDC.

Hasta ahora, la literatura científica solo tenía documentados tres casos, dos de ellos antiguos y el otro el registrado en Texas a comienzos de mes. El primero es el de un estadounidense que en 2008 resultó infectado del virus del Zika en Senegal y que al regresar a Estados Unidos empezó a sentir los síntomas. También los registró su mujer, que no había viajado con él y con quien había mantenido relaciones sexuales nada más volver de Senegal, por lo que los científicos consideraron que era posible que fuera un caso de transmisión sexual, aunque no se llegó a investigar la presencia del virus en el semen del paciente. Sí se hallaron restos del virus en el semen de un paciente que había pasado la enfermedad dos semanas antes de que se le realizaran las pruebas, en un caso registrado en 2013 en Tahití.

Según anunció este martes el CDC, desde entonces también se ha informado de otro caso de virus del Zika detectado en el semen de un hombre. El caso data de 2014 y fue detectado por un hospital de Inglaterra en un hombre de 68 años que había mostrado síntomas de Zika una semana después de haber regresado de las islas Cook.

Aunque los nuevos casos de posible transmisión sexual están todavía por confirmarse, se trata de una tendencia preocupante puesto que “sugieren que la transmisión sexual podría ser una forma de transmisión del virus del Zika más probable de lo que se creía hasta ahora”, señala el CDC.

La vicedirectora del CDC, Anne Schuchat, reconoció en entrevista con The New York Times que el alto número de casos les ha “sorprendido”. “De confirmarse varios de ellos, será mucho más de lo que esperábamos”, admitió. Hasta el 17 de febrero, el CDC había confirmado 82 casos de virus del Zika en Estados Unidos, todos ellos importados.

Al igual que las autoridades internacionales, el CDC sigue considerando que la picadura de un mosquito infectado es la forma más frecuente de transmisión del virus.

No obstante, tras el caso de transmisión sexual de Dallas, el CDC emitió nuevas recomendaciones para mujeres embarazadas cuyos compañeros hayan viajado a zonas donde se están registrando casos de Zika. Ante los muchos interrogantes aún abiertos, como la permanencia del virus en el semen y la duda de si un hombre que no presenta síntomas puede infectar a su compañera o no, el CDC recomienda desde febrero que las parejas en riesgo o se abstengan de mantener relaciones sexuales durante el embarazo o que usen un preservativo.

Por el momento no hay evidencias que sugieran que la mujer puede transmitir este virus a sus compañeros sexuales, según el CDC.

La semana pasada, a su regreso de su visita a México, el papa Francisco abrió la puerta a que la posibilidad de que la Iglesia católica admita el uso de anticonceptivos para evitar el contagio del virus del Zika, del que se han registrado brotes en al menos 26 países de las Américas.


Además, el CDC informó de nueve mujeres embarazadas residentes en Estados Unidos que contrajeron el virus del Zika durante diferentes momentos de su embarazo al viajar a regiones afectadas.

Seis de las mujeres experimentaron síntomas del virus durante el primer trimestre del embarazo. Dos de ellas sufrieron abortos espontáneos —aunque el CDC subrayó que no se ha podido establecer un vínculo directo entre el zika y la pérdida del feto— y otras dos decidieron interrumpir su embarazo. Otra mujer dio a luz un bebé con microcefalia, mientras que la sexta infectada continúa su embarazo. De las dos mujeres que se contagiaron durante el segundo trimestre de embarazo, una dio a luz un bebé “aparentemente sano” y la otra también continúa la gestación. La mujer que se infectó en el tercer trimestre de embarazo tuvo un bebé sano. Aunque las sospechas son cada vez mayores, todavía no se ha establecido un vínculo claro entre el virus del Zika y la microcefalia. Entre las dudas está si se debe solo al zika o si influyen otros factores en esta malformación y si influye o no, como parece, el grado de gestación de la mujer en el momento en que se infecta con el virus.

“La clave está en averiguar en qué momento somos más vulnerables al zika”

Laura Rodrigues es brasileña, pero trabaja como profesora de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. O lo hacía hasta que el virus del zika desembarcó en su país, y ella ha decidido viajar para analizar a las madres y niños infectados por él. Ahora está en Recife, en el extremo oriental de Brasil. Es la capital de Pernambuco, el estado que se halla en el centro de la epidemia de este virus que que ya es una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, según la OMS (Organización Mundial de la Salud).








Pregunta. ¿Estábamos preparados para esto?

Respuesta. En absoluto. ¡Ha sido una sorpresa para todo el mundo! Desde comienzos de agosto de 2015 se ha informado de más de 1.400 posibles casos, y es probable que la temporada del zika comience de nuevo: la estación de lluvias trae agua y los mosquitos ponen sus huevos allí donde encuentren una mínima porción…

P. ¿Qué intenta averiguar con su trabajo?

R. Tenemos tres estudios en marcha. El primero investiga las causas de la microcefalia. La hipótesis más probable es la infección del virus del Zika, pero necesitamos estar completamente seguros. El segundo trata de identificar los riesgos concretos para las mujeres por lo que respecta a la fase en que se encuentra su embarazo cuando se ven expuestas al zika. Y el tercero busca analizar cómo se desarrollan los bebés.

P. ¿Cómo funcionan los ensayos?

R. Estamos en estrecho contacto con los hospitales de maternidad de todo el estado. Para el primer estudio, cuando nace un niño con microcefalia, hablamos con la madre sobre su exposición al zika durante el embarazo y recogemos muestras de sangre (cuando sea posible, del cordón umbilical), medimos la circunferencia de la cabeza y hacemos escáneres al niño. Seguimos el mismo proceso para tener una muestra de control de bebés similares nacidos sin microcefalia. También estudiamos a algunos bebés que ya habían nacido con microcefalia.

Para el segundo estudio contamos con mujeres embarazadas que presentan el tipo de erupciones asociadas al xika. Las analizamos en busca de este virus, el dengue y el chikungunya [todos ellos virus propagados por el mosquito Aedes]. Luego hacemos un seguimiento para determinar qué proporción tendrá un aborto o un mortinato, y que proporción dará a luz un niño con microcefalia u otras malformaciones. Eso nos indicará si realmente la microcefalia es común y en qué grado la determina el trimestre del embarazo en el que la madre resulta infectada.

Para el tercer estudio, queremos hacer un seguimiento de los bebés que sufren retrasos en su desarrollo, centrándonos en posibles convulsiones, en su manera de interactuar o en si establecen contacto visual.

P. ¿Cómo se involucró en todo esto?

R. Dirijo la colaboración entre Brasil y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Soy brasileña: me preparé aquí, fui a Londres para hacer estudios de posgrado y me quedé allí trabajando. Cuando comenzó la epidemia, el gobierno pidió a un grupo de epidemiólogos de Pernambuco que presentara proyectos de investigación. Me llamaron, hablé con ellos y el Ministerio de Sanidad brasileño me invitó a venir. El gobierno nos dio fondos suficientes para uno de los estudios, y estamos recaudando dinero para los otros.

P. ¿Con quién está trabajando?

R. Nuestro grupo tiene su base en una filial local de la Fundaçao Oswaldo Cruz, que es un centro de investigación muy grande financiado por el gobierno. Nos han cedido su sala de juntas, que desalojamos cada vez que se celebra una reunión. Tenemos 10 profesionales en nuestro grupo y 14 asistentes sanitarios que van a los hospitales o se acercan en camioneta a visitar a las mujeres en sus casas (aunque dos de ellos están ahora de baja, infectados por el Zika). Colaboramos estrechamente con los hospitales y con el Departamento de Salud del Estado de Pernambuco.

P. ¿Qué espera conseguir?

R. Creo que la clave está en averiguar en qué momento somos más vulnerables al zika y qué proporción de bebés resulta afectada. Si resulta que un 90% de las mujeres infectadas con el virus en una fase concreta de su embarazo tiene un bebé afectado, como ocurre con la rubeola, entonces hay razones para empezar a pensar en un tratamiento y en una vacuna, o tal vez en la opción de que las mujeres tengan acceso al aborto legal. El otro aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de tomar estas decisiones es el grado de incapacidad, mayor o menor, que tendrán los niños.

P. ¿Cómo están los ánimos?

R. Cuando llegué aquí en noviembre era un poco como Europa durante la peste: había esta nueva cuestión tan alarmante para la salud, y la gente no sabía cuál era la causa. El gobierno ha hecho un buen trabajo dando información, pero hay mucha preocupación. Las familias están asustadas. El estado ha habilitado centros para que las mujeres embarazadas puedan examinarse: se han presentado más de 1.000 en los dos últimos meses. Pero no hay tratamiento y el aborto es ilegal en Brasil, así que una vez que una persona resulta infectada no puede hacerse nada. En nuestro equipo estamos muy tristes por las madres y los chicos, pero a la vez somos conscientes de la urgencia de nuestro trabajo.

(Entrevista publicada en El País, 23 febrero 2016)



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