lunes, 10 de diciembre de 2012

Las termitas, consumadas arquitectos


El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos“. (Antoni Gaudí)



Las termitas de África subsahariana tienen algo muy importante que enseñarnos acerca de la forma en que construimos nuestras casas. Los conocidos termiteros, montículos de barro que construyen, aparentemente al azar, son reconocidos por su capacidad para regular y controlar las condiciones del interior de sus hogares.
Increíblemente, estas “edificaciones” pueden mantener el mismo nivel de comodidad que las nuestras, con toda nuestra tecnología artificial. Las termitas son capaces de hacerlo mediante la construcción de complejos conductos y canales, que consiguen los objetivos de una forma bastante más más eficaz y eficiente que la nuestra.
Las termitas necesitan una temperatura prácticamente constante de 30 ºC para sobrevivir , por lo que mantienen la temperatura dentro de su nido con una oscilación del orden de 1 ºC, entre el día y la noche, mientras que la temperatura exterior puede oscilar entre máximas de 42 °C y mínimas de 2 °C, es decir con una oscilación del orden de 40 ºC.
Con millones de habitantes, literalmente, en un solo montón de tierra, ubicado en un nido enterrado unos pocos metros por debajo de la superficie, se enfrentan a un reto formidable para ventilar la colonia y mantener tanto la temperatura y como la humedad en valores constantes, mientras que en el duro entorno exterior se dan condiciones meteorológicas en las que la colonia perecería.



Existen varias construcciones biomiméticas (imitando a la naturaleza) en distintos lugares del mundo; por ejemplo, el edificio Eastgate, un complejo de oficinas en Harare (Zimbabwe), con un sistema de aire acondicionado que imita el modelo de los montículos climatizadores de las termitas, con lo que para su climatización total, este edificio consume sólo el 10 % de la energía de un edificio convencional de su tamaño, o lo que es lo mismo se ahorra un 90% de los costes de climatización.
Teniendo en cuenta que, a nivel global, el consumo asociado al funcionamiento de los edificios representa el 40% de toda la energía utilizada por la humanidad, resulta que aprender a diseñar y construir, según el modelo de las termitas, es de vital importancia de cara al desarrollo sostenible.
Para nosotros los humanos, es inconcebible que actualmente los recursos de energía renovable por sí solo puedan suministrar suficiente energía para nuestro desarrollo. Sin embargo, se estima que existen unos 500 kilogramos de termitas por cada ser humano vivo, y esa enorme cantidad de seres se organizan para que los recursos renovables les basten y les sobren, lo que demuestra que deben estar haciendo algo mejor que nosotros.



La climatización que han ideado las termitas es cavar una especie de acondicionador del aire, en la base de la estructura, que enfría el aire (cuando se requiere) por medio de cámaras excavadas en el barro húmedo y al mismo tiempo (cuando se requiere) envía el aire caliente a la parte superior, a través de un conducto basado en el “efecto Venturi”. Cuando es necesario, las termitas modifican los circuitos de canalización, con la apertura de nuevos túneles y el taponamiento de otros, para regular el calor y la humedad (Auténticas Técnicas de Climatización).
Existe un tipo de termitero con una estructura en forma de torre, donde el sistema de refrigeración empleado sería la envidia de cualquier ingeniero, pues a la vez que consiguen mantener constante la temperatura, realizan una ventilación y renovación del aire, expulsando el dióxido de carbono al exterior e introduciendo oxígeno al interior. El gran número de termitas, hasta varios millones, generan calor y dióxido de carbono, que hay que eliminar para proteger a la colonia, que ocupará la parte central del nido, de forma que el aire caliente y cargado de dióxido de carbono ascenderá a través de las galerías laterales, y gracias a la porosidad de las paredes se producirá la difusión del dióxido de carbono hacia el exterior y del oxígeno hacia el interior. De la parte inferior del termitero parten canales hasta el nivel freático, donde las obreras recogen el barro para la fabricación del termitero.



Las termitas son como extraterrestres en nuestro propio planeta, de forma que han necesitado especializarse para su supervivencia, debiendo construir sus hábitats con la misma diligencia que sería necesaria para la construcción de una colonia humana en otro planeta.
Mientras nosotros luchamos para obtener más y más energía para crecer con nuestras actuales tecnologías, las termitas han evolucionado sus métodos de construcción, utilizando únicamente fuentes de energía renovables y aprovechando todo lo que la naturaleza les ofrece, sobre el terreno, en el sitio de construcción, para optimizar su trabajo. Tal vez por eso no hay dos termiteros iguales, puesto que en cada caso se adaptan a las condiciones del terreno en ese punto y a las distintas profundidades, manteniendo siempre sus objetivos, pero resolviendo los obstáculos sobre la marcha.
La estructura geométrica del termitero, a medida que avanza la obra, es el resultado de las soluciones adoptadas en cada paso, y el acceder a esas estructuras es una labor delicada, que requiere un cuidadoso tratamiento, similar al utilizado con las fulguritas (como veíamos en “Descarga de rayos: Efectos y protección”).
No se conoce ningún otro ser vivo sobre la Tierra, capaz de combinar la ingeniería medioambiental, la arquitectura y la climatización, para obtener el máximo rendimiento de lo que la naturaleza pone a su alcance.

Pueden verse detalles sobre esas magníficas criaturas y sus ciudades hormigueros, en:
.- Huge Ant City in Brazil
.- Ants digging tunnels 900x life speed
Y en los documentales de Nat Geo Wild – National Geographic Channel:
La ciudad de las hormigas 1 – La ciudad de las hormigas 2 – La ciudad de las hormigas 3

Publicado el 7 de diciembre en: http://blogs.hoy.es/ciencia-facil/2012/12/07/las-termitas-consumadas-arquitectos/

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