Cuando preparaba las entradas anteriores me encontré este interesante artículo que reproduzco, para compartirlo en nuestro ámbito de Control de Plagas. Agradezco a los autores de este artículo que menciono al final de esta entrada que lo hayan compartido en la red.
Las garrapatas son
ectoparásitos hematófagos obligados de vertebrados
durante todos los estadios de su ciclo vital. Las garrapatas son
arácnidos de la subclase de los ácaros, que se
encuadran en el superorden parasitiformes. Los parasitiformes
incluyen, junto a los Ixodida, a los Mesostigmata y a los
Holothyrida. Estos últimos, un grupo de ácaros que se
alimentan de los fluidos corporales de otros artrópodos
muertos, parecen presentar un comportamiento semejante al de los
ancestros de las garrapatas que, a partir de este comportamiento
alimentario, se habrían adaptado a la hematofagia. Dentro de
los Ixodida se reconocen tres familias
1, de la cuales
únicamente dos, Ixodidae (garrapatas duras) y Argasidae
(garrapatas blandas), se encuentran representadas en nuestro
país. La tercera familia, los Nuttalliellidae, que se
encuentra representada por una única especie
(Nuttalliella
namaqua)
, restringe
su distribución a Sudáfrica. La familia Argasidae
está constituida por cuatro géneros
(Argas, Carios,
Ornithodoros
y
Otobius)
y 183
especies. Por su parte, la familia Ixodidae cuenta con 12
géneros (
Ixodes, Amblyomma
,
Anomalohimalaya
,
Bothriocroton
,
Cosmiomma
,
Dermacentor
,
Haemaphysalis
,
Hyalomma
,
Margaropus
,
Nosomma
,
Rhipicentor
y
Rhipicephalus,
incluido el subgénero
Boophilus
) y 683 especies, de las cuales 241
integran el género
Ixodes
(Horak et al, 2002). En la
península Ibérica, islas Baleares e islas Canarias,
aparecen un total de 33 especies que representan a los
géneros
Argas
(5
especies) y
Ornithodoros
(4
especies), dentro de las subfamilias de garrapatas blandas
Argasinos y Ornithodorinos, respectivamente, así como
Ixodes
(9 especies),
Haemaphysalis
(4 especies),
Dermacentor
(2 especies),
Rhipicephalus
(5 especies, incluido el
subgénero
Boophilus
)
e
Hyalomma
(4
especies)
2.
Se estima que la
aparición de las garrapatas se produce en el
Cretácico tardío, hace aproximadamente 120 millones
de años
3. El fósil más antiguo
descubierto hasta ahora es el del argásido
Carios jerseyi
(de una antigüedad
estimada en los 90-94 millones de años), lo que
pondría de manifiesto una temprana diversificación
del grupo en las familias que conocemos. El carácter
monofilético de los Ixodida se ha puesto de manifiesto en
distintos análisis
filogenéticos
4-6.
El modo de vida
dependiente de la hematofagia ha evolucionado de forma
independiente al menos seis veces desde el
Jurásico-Cretácico (hace entre 145 y 165 millones de
años). Actualmente se conocen en torno a 15.000 especies de
artrópodos hematófagos distribuidas en 400
géneros
7. Por otra parte, la cascada de
coagulación sanguínea de los vertebrados
evolucionó hace unos 400 millones de años, y
adoptó su forma actual hace unos 200 millones de
años
8. La adaptación de los
artrópodos hematófagos a la alimentación
sanguínea implica el enfrentamiento con un sistema
hemostático muy eficiente. Cabe destacar que distintos
grupos de organismos hematófagos han desarrollado, a partir
de un ancestro no hematófago, mecanismos semejantes de
inhibición del sistema hemostático del
hospedador
9.
La actividad de los
artrópodos parásitos determina diversos efectos
directos e indirectos sobre sus hospedadores. Entre los efectos
directos cabe destacar:
1. La pérdida de
sangre que ocasiona debilitamiento o incluso anemia cuando un
número elevado de ectoparásitos afectan a un
hospedador.
2. Desarrollo de
miasis.
3. Inflamación
de la piel y prurito, frecuentemente acompañado por
pérdida de pelo (alopecia) o engrosamiento de la piel
(liquenificación).
4. Respuestas
tóxica y alérgica provocadas por los antígenos
y sustancias anticoagulantes presentes en la saliva de los
artrópodos inoculada durante el proceso de
alimentación.
Por otra parte, la
presencia de ectoparásitos produce molestias de distinto
tipo que afectan a los hospedadores.
Además de los
efectos directos, uno de los principales papeles desarrollados por
los ectoparásitos es su acción como vectores de
agentes patógenos (virus, bacterias, protozoos, cestodos y
nematodos). Los virus y bacterias se transmiten directamente al
hospedador, de modo que los ectoparásitos actúan como
vectores mecánicos. Sin embargo, los protozoos, cestodos y
nematodos precisan desarrollarse en el vector. En estos casos el
artrópodo actúa como un hospedador intermediario que
ejerce función de verdadero vector biológico. Una vez
que el agente patógeno se desarrolla en el vector adquiere
capacidad infectiva, de forma que puede ser transmitido a un nuevo
hospedador cuando el vector se alimenta sobre él (fig. 1). A
diferencia de la transmisión mecánica, la
transmisión biológica requiere del transcurso de un
período de tiempo desde que se produce la adquisición
del agente patógeno hasta que éste madura y se
transforma en infectante. El vector puede continuar infectando
hospedadores durante el resto de su vida.

Figura 1.
Representación de los distintos tipos de estrategias que
presenta el ciclo biológico de las garrapatas duras
(Ixodidae).
Un agente
patógeno puede residir en un gran número de
hospedadores vertebrados alternativos que pueden ser inmunes o
verse ligeramente afectados por la acción patógena.
Estos son los llamados reservorios de la enfermedad.
A pesar de ser
generalmente escasos en número, como consecuencia de su
acción directa e indirecta sobre el hombre, distintas
especies de ectoparásitos (piojos, mosquitos, garrapatas,
etc.) han tenido, y tienen, un impacto importantísimo en la
historia humana y de los animales domésticos.
Morfología de las
garrapatas
Estos ácaros son
relativamente grandes, con una longitud entre 2 y 20 mm. Antes de
alimentarse presentan un cuerpo comprimido dorsoventralmente,
similar al de otros ácaros, que se encuentra dividido en dos
porciones: capítulo e idiosoma (figs. 2 y 3). El
capítulo (gnatosoma) es la porción más
anterior y contiene la boca, y las estructuras que la rodean
(quelíceros bisegmentados que se encuentran incluidos en la
vaina de los quelíceros, y el hipostoma), así como
los dos palpos tetrasegmentados dispuestos lateralmente y que
presentan capacidad sensorial (fig. 4). El cuarto artejo de los
palpos se encuentra reducido, situándose en la
porción ventral del tercer artejo, y aparece constituido por
gran cantidad de sedas sensoriales. El extremo de los
quelíceros es plano, de forma triangular, presentando una
serie de dientes orientados lateralmente que se encuentran
extremadamente esclerotizados. Los quelíceros se mueven
hacia delante y hacia atrás dentro de la vaina que los
protege, cortando la piel del hospedador durante la
alimentación. Las coxas de los palpos se encuentran
fusionadas dando origen a la base del capítulo, cuya forma
es característica de los distintos géneros. La
porción ventral anterior de la base del capítulo se
extiende anteriormente para provocar el hipostoma, una estructura
media impar que presenta una densa denticulación en la
porción que se encontrará en contacto con la piel del
hospedador. Los dientes de las distintas filas del hipostoma se
orientan hacia la porción posterior de la garrapata,
sirviendo de estructura de sujeción. En la cara dorsal de la
base del capítulo de las hembras se localizan las
áreas porosas, en las que secretan gran número de
glándulas secretoras de feromonas.
Figura 2.
Rhipicephalus sanguineus
(hembra) en vista ventral: 1, capítulo; 2,
idiosoma; 3, orificio genital; 4, placa respiratoria; 5, surco
anal.
Figura 3.
Rhipicephalus sanguineus
(hembra) en vista dorsal: 1, capítulo; 2, base del
capítulo con áreas porosas; 3, idiosoma; 4,
escudo.
Figura 4.
Rhipicephalus sanguineus
(hembra), detalle del capítulo en vista ventral: 1,
Palpos de cuatro artejos (I-IV); 2, hipostoma; 3, base del
capítulo.
Las garrapatas duras se
mantienen fijadas durante varios días a la piel del
hospedador período en el que se produce la
alimentación. En aquellas especies en las que
quelíceros e hipostoma son largos su acción es
suficiente para mantenerlas fijadas; sin embargo, en las especies
que presentan quelíceros e hipostoma cortos, al proceso de
fijación contribuyen además las sustancias
cementantes que son liberadas con la saliva del
artrópodo.
Una vez se ha
completado la fijación al hospedador, los palpos aparecen
lateralmente extendidos. El proceso de alimentación implica
la liberación de cierto volumen de saliva de la garrapata,
con propiedades farmacológicas, que se prolonga durante la
mayor parte del proceso de alimentación. El tráfico
de sangre desde el hospedador y la saliva que éste recibe
posibilita la transferencia de distintos agentes patógenos
entre uno y otro. El proceso de alimentación se desarrolla
durante varios días, prolongándose sucesivamente en
larvas, ninfas y adultos hembra. Los machos de numerosas especies,
a pesar de mantenerse fijados en la piel, no incrementan su volumen
corporal, mientras que los otros estadios del ciclo vital,
especialmente las hembras, pueden incrementar su masa corporal en
aproximadamente 100 veces. Sin embargo, el volumen de sangre
ingerida es muy superior a este incremento de peso o volumen, por
cuanto, poco después de que la sangre sea ingerida, se
inicia la digestión de la misma y la excreción del
exceso de agua, sales minerales y parte de los desechos del
metabolismo, fundamentalmente a través de la saliva.
Conforme la garrapata completa su alimentación el
ángulo que forma con respecto a la piel se va incrementando,
de forma que los animales alimentados se encuentran orientados
perpendicularmente con respecto a ésta.
Las garrapatas inducen
una respuesta inmunitaria innata y específica que determina
que en un hospedador resistente tanto la viabilidad de las
garrapatas como su carga parasitaria se reduzcan, provocando en
muchos casos la muerte de la garrapata. La respuesta de la
garrapata consiste en la introducción en la saliva secretada
de distintas moléculas que presentan actividad
farmacológica o que modulan la respuesta inmunitaria del
hospedador. Esta actividad inmunomoduladora local de la saliva en
el lugar de fijación de la garrapata favorece el proceso de
alimentación de ésta, facilitando de forma indirecta
la transmisión bilateral con éxito de distintos
patógenos
7. En sentido contrario, la
inmunización del hospedador frente a los antígenos
presentes en la saliva de la garrapata provoca el desarrollo de la
respuesta defensiva del hospedador, que puede extenderse a los
organismos patógenos que son
transmitidos
10,11.
La morfología de
los adultos y de los estadios inmaduros (larvas y ninfas) es
semejante, diferenciándose estos últimos por
presentar un menor tamaño. A su vez, los machos suelen ser
menores que las hembras, y dado que, cuando lo hacen, ingieren
cantidades de sangre mucho menores, no suelen incrementar su
volumen.
En la porción
dorsal anterior del idiosoma aparece una zona esclerotizada que
recibe el nombre de escudo dorsal (fig. 3). En los machos este
escudo dorsal recubre toda la superficie dorsal del idiosoma,
mientras que en las hembras, ninfas y larvas, el escudo es
incompleto, recubriendo exclusivamente la porción anterior.
En los géneros de garrapatas que presentan ojos,
éstos se sitúan en los márgenes laterales del
escudo dorsal. Algunos géneros presentan un escudo ornado en
el que aparecen manchas de color (gris, blanco, azul o rojo, sobre
fondo oscuro).
En la porción
ventral del idiosoma se encuentran las patas (figs. 2 y 5).
Mientras que los adultos y las ninfas presentan cuatro pares de
patas, las larvas sólo tienen tres pares. Cada pata se
encuentra unida al cuerpo por la correspondiente coxa, que con
frecuencia aparece ornada con una o dos espinas (interna o/y
externa). La pata presenta además trocánter,
fémur, rodilla, tibia y tarso, termina en un par de
uñas y una estructura a modo de lengüeta, el pulvilo.
En la parte media dorsal de los tarsos del primer par de patas
aparece una estructura sensorial especial, el órgano de
Haller, provisto de numerosas sedas sensoriales que actúan
como quimiorreceptores que intervienen en la detección del
hospedador (fig. 5).
Figura 5.
Ixodes
ricinus
(hembra) en
vista ventral: 1, capítulo; 2, órgano de Haller en
tarso de la pata I; 3, espina en la coxa de la pata I; 4, orificio
genital; 5, placa estigmática; 6, surco anal rodeando las
placas anales en forma de "U" invertida.
Las larvas de las
garrapatas duras carecen de sistema respiratorio traqueal, que se
encuentra, sin embargo, presente en las ninfas y los adultos. Junto
al sistema de tráqueas ramificadas, se diferencia un par de
estigmas respiratorios que se encuentran situados lateralmente en
el extremo terminal del idiosoma, tras las coxas del cuarto par de
patas. El estigma respiratorio se encuentra rodeado por una placa
estigmática, circular, oval o en forma de coma.
Las larvas y las ninfas
no presentan diferenciación sexual. Los machos y las hembras
presentan una abertura genital o gonoporo, que se sitúa
ventralmente en el idiosoma en las coxas del segundo par de patas.
El ano también se sitúa ventralmente en el extremo
posterior del cuerpo, por detrás del cuarto par de patas,
estando rodeado por el surco anal.
El encuentro de machos
y hembras se suele producir en el hospedador, facilitado por la
emisión por parte de las hembras de feromonas de
agregación y de reconocimiento sexual. Puesto que los machos
carecen de estructuras genitales externas, la transferencia de los
espermatozoides se realiza a través de un
espermatóforo de forma esférica que es manipulado por
los quelíceros del macho e introducido en el gonoporo de la
hembra.
Morfología de los
argásidos
Las garrapatas blandas
se diferencian de las duras por presentar un tegumento no
esclerotizado, con un aspecto flexible que recuerda el cuero, y que
presenta numerosos pliegues y surcos en los ejemplares no
alimentados. Los palpos presentan un aspecto semejante a la de las
patas, con el cuarto artejo similar al tercero. Tanto en las ninfas
como en los adultos el gnatosoma se sitúa ventralmente bajo
el idiosoma, en una depresión que se conoce como
camerostoma, y no es visible en vista dorsal. Cuando están
presentes, los ojos se sitúan en un surco lateral sobre las
patas. Los estigmas respiratorios son pequeños, y se
encuentran localizados por delante de las coxas del cuarto par de
patas. Las ninfas y los adultos carecen de escudo dorsal y el
pulvilo tarsal, mientras que las larvas presentan un escudo
rudimentario y pulvilos tarsales bien desarrollados. El dimorfismo
sexual es poco acusado.
Ciclo vital
El ciclo vital de los
ixódidos presenta cuatro estadios (huevo, larva, ninfa y
adulto) (fig. 1). El paso de un estadio postembrionario al
siguiente implica la ingesta de un gran volumen de sangre de un
hospedador, la digestión de la misma, introducción de
cambios morfoanatómicos que concluyen con la muda del
tegumento y un período más o menos largo de vida
libre a la búsqueda de un nuevo hospedador. Se calcula que
el tiempo que una garrapata dura pasa sobre el hospedador es de
aproximadamente el 10% del tiempo total de su ciclo vital. Cada
hembra produce un elevadísimo número de huevos, lo
que permite mantener los niveles de las poblaciones de garrapatas
en condiciones naturales.
La mayor parte de las
garrapatas son relativamente inmóviles, por lo que
permanecen en la vegetación o en los nidos y madrigueras a
la espera de un hospedador. En nuestra fauna destacan las especies
del género
Hyalomma
,
que se desplazan activamente hacia un hospedador
potencial.
Habitualmente, estas
garrapatas se localizan en la vegetación a diferentes
alturas en función del grupo de hospedadores que venga a
utilizar cada estadio (reptiles, aves o distintos mamíferos
[roedores, lagomorfos, rumiantes o carnívoros]). Mediante
distintos quimiorreceptores, particularmente los situados en el
órgano de Haller, son capaces de detectar diferencias en las
presiones parciales de anhídrido carbónico y olores
característicos emitidos por el hospedador. Cuando perciben
la presencia de un hospedador dirigen el primer par de patas en la
dirección de la que procede el estímulo y se preparan
para, una vez transferidos por contacto, aferrarse al cuerpo del
hospedador potencial. Posteriormente, la garrapata se desplaza
hasta alcanzar el lugar de fijación predilecto. Cada uno de
los estadios de una especie suele seleccionar una zona de
fijación característica.
Los ciclos vitales de
las garrapatas son el resultado de un proceso de adaptación
a las condiciones medioambientales y la disponibilidad de
hospedadores adecuados para cada uno de los estadios que aparecen
en su ciclo biológico (fig. 1). El desarrollo del ciclo
biológico de una garrapata se encuentra estrechamente
relacionado con la presencia efectiva de hospedadores adecuados en
su área biológica, así como con la existencia
de un microhábitat en el que se den condiciones
microclimáticas favorables. El gran número de
combinaciones posibles entre condiciones ambientales y
disponibilidad de hospedadores determina la gran cantidad de tipos
evolutivos que aparecen en los ixódidos. De este modo, se
pueden distinguir ciclos en los que intervienen tres, dos y un
único hospedador.
En los ciclos
trifásicos o trixenos, sin duda los más frecuentes,
larva, ninfa y adulto se alimentan sobre hospedadores distintos (de
la misma o distinta especie), de modo que la búsqueda de un
hospedador se produce tres veces, desprendiéndose la
garrapata del hospedador correspondiente al final del proceso de
alimentación.
En los ciclos
difásicos o dixenos, los tres estadios evolucionan en dos
hospedadores diferenciados individualmente, de la misma o distintas
especies. Durante la primera fase parásita, la larva realiza
la muda
in
situ
en su lugar de
emplazamiento sobre el hospedador, de modo que la ninfa emergente
se fija a ese mismo hospedador. En este caso, la búsqueda de
un hospedador se realiza dos veces a lo largo del ciclo vital de la
garrapata.
En los ciclos
monofásicos o monoxenos, los tres estadios se alimentan
sobre un único hospedador, de modo que desde el momento en
que se fija la larva e inicia el proceso de alimentación la
garrapata permanece asida hasta que se desprende como adulto macho
o como hembra alimentada y fecundada. Este es el ciclo menos
frecuente, habiéndose descrito para distintas especies
de
Rhipicephalus
del
subgénero
Boophilus
12,13.
Los argásidos
(garrapatas blandas o chinchorros) suelen encontrarse en
hábitat relativamente secos, en proximidad de sus
hospedadores (nidos de ave, gallineros, palomares, zahurdas,
madrigueras, etc.). La disponibilidad de hospedadores determina que
los tiempos de ingesta de sangre se reduzcan a la vez que se
incrementa la frecuencia con que ésta se realiza. El ciclo
biológico de los argásidos implica el contacto con
numerosos hospedadores. Consta de un estadio larvario, entre tres y
siete estadios ninfales y los adultos. A excepción de las
larvas, el resto de los estadios se alimentan varias veces. La
fecundación de las hembras se realiza fuera del
hospedador.
Patología y
capacidad vectorial
Como consecuencia de
sus hábitos hematófagos, las garrapatas tienen un
papel relevante en la transmisión de distintos
microorganismos patógenos (virus, espiroquetas,
Rickettsia
en sentido amplio, protozoos y
nematodos), muchos de los cuales constituyen los agentes
etiológicos de distintas enfermedades zoonóticas que
afectan al hombre y los animales domésticos y
silvestres.
El potencial vectorial
de las garrapatas se justifica en razón de:
1. Lo prolongado de su
período de alimentación, que permite la
transmisión bidireccional de los agentes
patógenos.
2. Digestión
intracelular de la sangre ingerida.
3. La
transmisión transestadial (larva →
ninfa →
adulto) y vertical (transmisión transovárica de la
hembra a la siguiente generación a través del ovario)
de distintos agentes (p. ej., distintas
Rickettsia
).
4. La coincidencia
durante la alimentación de distintos estadios de una misma
especie, lo que favorece la transmisión horizontal de los
agentes patógenos.
5. Su capacidad para
alimentarse sobre distintos hospedadores, que permite la
transmisión de los agentes patógenos de unos
hospedadores a otros.
6. Su enorme potencial
de dispersión, firmemente aferradas a la piel de sus
hospedadores.
7. El potencial
reproductor de las hembras, capaces de depositar cientos o miles de
huevos y que posibilita un crecimiento rápido de las
poblaciones de estos parásitos.
8. Su capacidad para
mantenerse vivas tras largos períodos de
inanición.
Principales especies que
afectan al hombre en España
Ixodes
ricinus
(Linnaeus, 1746)
El género
Ixodes
es el que, dentro de este
grupo, cuenta con un mayor número de especies. Es
característica la existencia de un surco anal en forma de
"U" invertida (prostriado) que rodea a las placas anales. Los
machos presentan placas ventrales esclerotizadas, ausentes en los
machos de otros géneros. Este género se distribuye
por todo el mundo (incluidos los polos). De las 235 especies que
integran el género destacan cuatro por desempeñar un
papel primordial en la transmisión de agentes
patógenos al hombre:
I. ricinus
, distribuido en Europa y el Oeste de
Asia;
I.
persulcatus,
que se
encuentra repartido por Europa Oriental y Asia; y dos especies
norteamericanas,
I. scapularis
e
I.
pacificus
, que se
distribuyen respectivamente en la costa oriental y
occidental.
En la morfología
de
I.
ricinus
destaca su
rostro largo (fig. 5). El escudo es levemente redondeado, carente
de surcos y de ojos. La coxa del primer par de patas presenta un
espolón interno mucho más largo que el
externo.
Esta especie tiene
carácter trifásico y exofílico, y presenta una
baja especificidad en la elección de sus
hospedadores.
I. ricinus
muestra una elevada exigencia higrométrica por lo que
únicamente llega a ser abundante en la zona norte de la
Península, encontrándose muy restringida su
distribución en la mitad sur peninsular, donde se encuentran
poblaciones relictas aisladas en las zonas con microclimas
húmedos favorables (Sierra Nevada, Sierra de Cazorla, Sierra
Morena, Sierra de los Alcornocales, Sierra de Grazalema, Sierra de
Aroche, Sierra de Villuercas)
14,15. Los distintos
estadios de la especie aparecen en el período de
otoño e invierno en las poblaciones más meridionales,
y en el período otoño y primavera en las poblaciones
septentrionales. El ciclo biológico puede completarse en un
solo año, si bien, en razón de la climatología
reinante en las distintas localidades de su área de
distribución puede prolongarse a más de 2
años.
Como hospedadores, son
frecuentes los roedores e insectívoros, las aves e incluso
los reptiles en el caso de las larvas o las ninfas, aunque estas
últimas frecuentan animales de mayor tamaño. Los
adultos parasitan preferentemente mamíferos de gran talla
(rumiantes, équidos, carnívoros o al hombre). En el
hospedador, la zona de fijación varía entre formas
inmaduras y adultas, así, mientras las primeras se localizan
en la zona cefálica y facial de sus hospedadores; los
segundos se encuentran en las partes inferiores del cuerpo, el
área inguinal y la cara medial de las
extremidades.
I.
ricinus
se
encuentra implicada en la transmisión de distintas
genoespecies de
Borrelia
causantes de la enfermedad de Lyme (borreliosis de Lyme) en Europa
Occidental, incluida la península Ibérica
(
B.
burgdorferi
s.
s.,
B.
afzelii, B. valaisiana, B. garinii
)
16-18, y de otras
genoespecies próximas cuyo poder patógeno
todavía no se ha determinado
(B. lusitaniae)
. Así mismo, esta especie
de garrapata se encuentra implicada en la transmisión
de
Anaplasma phagocytophila
(inicialmente
Ehrlichia
phagocytophila
) en
distintos puntos de Europa, incluida la península
Ibérica
19. En distintas localidades
peninsulares,
I. ricinus
presenta dos especies de
Rickettsia,
el inicialmente denominado
"agente Cádiz", muy próximo
R. monacensis
20,21 y
R.
helvetica
22
. Rickettsia helvetica
muestra un reducido poder
patógeno
23, mientras que
R. monacensis
no se ha implicado como agente
etiológico en ningún cuadro clínico, si bien
ésta u otras genoespecies próximas se ha encontrado
en garrapatas en la Península con relativa frecuencia. En
Europa Central interviene como reservorio y vector en la
transmisión del virus de la encefalitis transmitida por
garrapatas (
tick borne encephalitis,
TBE) y de la babesiosis humana (causada por distintas
especies del piroplámido
Babesia
).
(para ver más imágenes de esta especie, ver esta anterior entrada al blog:
http://controldeplagassanidadambiental.blogspot.com.es/2015/01/ixodes-ricinus.html).
 |
| En este dibujo se puede ver como la garrapata pone sus huevos en el suelo, las larvas se adhieren a un animal pequeño, luego las ninfas buscarán un huésped mayor y finalmente el adulto se clavará a un animal mayor (ganado, ...) |
Dermacentor
marginatus
(Sulzer, 1776)
El género
Dermacentor
es, con
sus 30 especies, uno de los más importantes entre las
garrapatas metastriadas (surco anal en forma de "U", que rodea
posteriormente a las placas anales). La morfología de este
género se caracteriza por presentar la base del
capítulo forma rectangular cuando se observa dorsalmente.
Los palpos son cortos y gruesos. El escudo presenta
ornamentación más o menos definida. La coxa I
presenta una espina media que se orienta hacia el
interior.
D.
marginatus
se
caracteriza por presentar palpos carentes de espolones, cornuas
pequeñas y un escudo bicolor con surcos marcados en el que
la ornamentación no aparece perfectamente definida (fig. 6).
La coxa IV es, en los machos, mucho mayor que las
restantes.
Figura 6.
Dermacentor marginatus
(macho), detalle del capítulo en visión dorsal:
1, aurícula.
Esta es una especie con
ciclo trifásico y ditrópico, en el que los inmaduros
se alimentan preferentemente sobre pequeños mamíferos
(roedores, lagomorfos, carnívoros, etc.) que viven en
madrigueras (estadios endófilos), mientras que los adultos
lo hacen principalmente sobre artiodáctilos (vacas, ovejas,
cabras, etc.) a los que se fijan cuando éstos atraviesan las
zonas de vegetación donde se encuentra esperando la
garrapata. Los estadios juveniles muestran actividad primaveral
mientras que los adultos se encuentran en primavera en la zona
septentrional de la Península o en el período de
otoño-invierno en la zona meridional, donde es más
abundante. En los hospedadores, larvas y ninfas se localizan en la
zona facial, cefálica y auriculares, mientras que los
adultos tienden a fijarse en la zona cefálica y espalda de
las vacas, ovejas y cabras que parasita, mientras que en el cerdo y
jabalí se localizan en la región inguinal en torno a
la cola.

 |
| Se puede ver como la garrapata ambrienta está en el extremo de un arbusto, para saltar sobre un nuevo huésped |
 |
| La garrapata está tan inflada tras una gran ingesta que las patas casi no tocan al suelo. Se pueden contar cuatro patas, la mandíbula y cuatro patas más, empezando a contar por un extrtemo |
D.
marginatus
está implicado en la transmisión de
Rickettsia
slovaca
¸
agente causal de TIBOLA
(Tick-borne
lymphadenopathy)
24,25 o DEBONEL
(Dermacentor-borne necrosis
erythema and lymphadenopathy)
26,27, cuadros en los también
podrían encontrarse implicadas otras genoespecies de
Rickettsia
cuyo poder patógeno
aún no se ha definido
28. También se ha
implicado a distintas especies de
Dermacentor
en la transmisión
de
Francisella turalensis
, agente causal de la turalemia, si bien en este punto se han
propuesto otras posibles vías de
transmisión
29.
 |
| Más evidente que en foto anterior, en ésta se pueden ver como tanto las ninfas como los adultos de garrapatas alcanzan el extremo de un tallo o un arbústo para saltar sobre un n uevo huésped |
 |
| Se trata de una larva, pues solo tiene tres pares de patas en vez de los cuatro que tienen las ninfas y los adultos de garrapata |
 |
una larva de Dermacetor marginatus
|
Rhipicephalus
sanguineus
(Latreille, 1806)
El género
Rhipicephalus,
con
35 especies descritas, se reconoce por presentar, en visión
dorsal, la base del capítulo de forma hexagonal (fig.
4).
R.
sanguineus
se
reconoce por la presencia de estigmas respiratorios largos de cola
curvada y placas adanales largas y estrechas subtriangulares en las
que aparece una pequeña depresión en el margen medial
(figs. 2 y 3). Esta es una especie cosmopolita con ciclo
trifásico, monótropa, alimentándose sobre
perros o cánidos silvestres, y eventualmente sobre rumiantes
o sobre el hombre. Los adultos se fijan en la región
cefálica o en las orejas, mientras que los adultos se
localizan en cualquier parte del cuerpo.
R.
sanguineus,
junto
con otras especies del género que se encuentran distribuidas
en la Península, Baleares y Canarias
(R. turanicus, R.
pusillus)
aparece
implicado en la transmisión de distintas especies de
Rickettsia
,
particularmente de
R. conorii
(y las distintas cepas que se encuentran asociadas a la
misma)
30,31, agente causal de la fiebre botonosa
mediterránea y
R. massiliae
32-34, especie de la
que se desconoce su potencial patógeno
.
Hyalomma
marginatum
(Koch, 1844)
El género
Hyalomma,
con una treintena de
especies, se caracteriza por presentar palpos alargados, dos veces
más largos que anchos.
H.
marginatum
presenta
escudo de color oscuro uniforme, con punteado fino y escaso, surcos
laterales largos y región caudal deprimida con punteado
uniforme (fig. 7). Los ojos son prominentes. Las patas muestran
alternancia de color claro y oscuro, lo que les da un aspecto
anillado. Su ciclo biológico es difásico, pudiendo
las formas juveniles alimentarse sobre pequeños
mamíferos, aves y reptiles (ditrópicos
endofílicos) o compartir como hospedadores los
artiodáctilos y équidos sobre los que se alimentan
los adultos (monotrópicos exofílicos). Generalmente
se localizan en la región inguinal y perineal. Se
distribuyen por toda la Península, excluida la zona norte y
las islas Baleares. Su presencia se reduce hacia el sureste
peninsular.
Figura 7.
Hyalomma
sp.
(hembra) en vista dorsal: 1, Escudo; 2, ojo; 3, surco
escutal.
H.
lusitanicum
actúa en la península Ibérica, junto a otras
especies de garrapata, como vector de
R. aeschlimannii
34
.
(Para ver más imágenes de esta especie ver esta anterior entrada a este blog:
http://controldeplagassanidadambiental.blogspot.com.es/2015/01/hyalomma-marginatum.html)
Ornithodoros
erraticus
(Lucas, 1849)
El género
Ornithodoros
congrega a un grupo de 101 especies de garrapatas blandas que se
caracterizan por presentar una cutícula que se asemeja al
cuero provista de innumerables protuberancias, a modo de mamelones.
El borde del idiosoma no presenta una línea de sutura
lateral.
O.
erraticus
actúa en la península Ibérica como vector
de
Borrelia hispanica
,
un tipo de
Borrelia
recurrente endémica
35,36.
Cabe señalar
además que, eventualmente, determinados organismos
infecciosos transmitidos por garrapatas pueden ser importados desde
el extranjero. Tal es el caso del reciente descubrimiento de
R.
africae
37,38 en distintos países, entre ellos
España, principalmente como consecuencia del turismo
internacional al cono sur de África.
NOTA
Los artículos publicados
en la sección "Formación Médica Continuada"
forman parte de grupos temáticos específicos
(antibiograma, antimicrobianos, etc.). Una vez finalizada la
publicación de cada tema, se irán presentando al
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Una vez concedida la
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Formación disponible en
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Texto original:
http://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-las-garrapatas-acarina-ixodida-como-transmisores-reservorios-13071613
Autores:
Francisco José Márquez-Jiménez a, Antonio Hidalgo-Pontiveros a, Francisco Contreras-Chova b, José Jesús Rodríguez-Liébana a, Miguel Ángel Muniain-Ezcurra c
a Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología. Facultad de Ciencias Experimentales. Universidad de Jaén.
b Departamento de Pediatría. Servicio de Neonatología. Hospital Clínico Universitario San Cecilio. Granada.
c Departamento de Medicina Interna. Hospital Universitario Virgen del Rocío. Sevilla. España.
Parte de las imágenes son las que ilustran el artículo y otra parte proceden de una búsqueda en Google imágenes. Agradezco a los autores de las imágenes por compartirlas en la red.