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jueves, 25 de mayo de 2017

Chinches de la cama resistentes a insecticidas

Chinche de las camas Cimex lectularius


Un nuevo estudio de varias poblaciones de campo de la chinche común (Cimex lectularius) encuentra que algunas poblaciones muestran una susceptibilidad reducida a dos insecticidas comúnmente utilizados como clorfenapir y bifentrina.

clorfenapir


Los profesionales de la lucha contra plagas que luchan contra el resurgimiento de la chinche de la cama son sabios al emplear un sistema perfecto de medidas que reduzcan la dependencia del control químico de esta plaga, ya que una nueva investigación ha detectado los primeros signos de la resistencia en chinches a dos insecticidas de uso general.

bifentrina


En un estudio publicado esta semana en el Journal of Economic Entomology, los investigadores de la Universidad de Purdue encontraron significativamente reducida la susceptibilidad al clorfenapir entre 3 de las 10 poblaciones de insectos de la cama recogidas en el campo y encontraron una menor susceptibilidad a bifentrina en 5 de las 10 poblaciones.



La chinche común (Cimex lectularius) ya muestra una resistencia significativa a la deltametrina y a otros insecticidas de la clase piretroide, que se considera de las causas principales de su resurgimiento como plaga urbana. De hecho, el 68% de los profesionales de control de plagas identifican las chinches como la plaga más difícil de controlar, según una encuesta realizada por la Asociación Nacional de Control de Plagas y la Universidad de Kentucky en el año 2015 por Bugs Without Borders. Sin embargo, aún no se había hecho mucha investigación para examinar la resistencia potencial a la bifentrina (también piretroide) o al clorofenapir, un insecticida de la clase del pirrol, que fue precisamente lo que llevó a los investigadores de Purdue a investigar. https://extension.entm.purdue.edu/urban/

"En el pasado, las chinches de cama han demostrado repetidamente la capacidad de desarrollar resistencia a los productos excesivamente utilizados para su control. Los hallazgos del estudio actual también muestran tendencias similares con respecto al clorfenapir y el desarrollo de resistencia a bifentrina en chinches", dice Ameya D. Gondhalekar, Ph.D., profesor asistente de investigación en el Centro de Purdue para la Gestión de Plagas Urbanas e Industriales. "Teniendo en cuenta estos hallazgos y desde la perspectiva de la gestión de la resistencia a los insecticidas, tanto la bifentrina como el clorfenapir deben integrarse con otros métodos utilizados para la eliminación de chinches, a fin de preservar su eficacia a largo plazo".

Ellos analizaron 10 poblaciones de chinches que fueron recolectadas y aportadas por profesionales de control de plagas e investigadores universitarios de Indiana, Nueva Jersey, Ohio, Tennessee, Virginia y Washington DC, midiendo el porcentaje de insectos de cama muertos dentro de los siete días de exposición al insecticida. En general, se consideró que las poblaciones en las que más del 25 % de los insectos que sobrevivieron se ha reducido la susceptibilidad al insecticida basándose en el análisis estadístico realizado en comparación con la población de laboratorio susceptible.



Curiosamente, los investigadores encontraron una correlación entre la susceptibilidad chlorfenapyr y de la bifentrina en las poblaciones de insectos de cama, lo cual fue algo inesperado porque los dos insecticidas funcionan de diferente manera. Gondhalekar dice que se necesitan más investigaciones para entender por qué los chinches que son menos susceptibles pueden resistir la exposición a estos insecticidas, especialmente el clorfenapir. En cualquier caso, la adhesión a las prácticas integradas de manejo de plagas ralentizará el desarrollo de la resistencia.



"Hay abundantes investigaciones que han demostrado que si los insecticidas se integran con medidas de control adicionales tales como aspirar, vapor o calor, envolturas de colchón, trampas y polvo de desecante, se puede lograr un control efectivo de la chinche de la cama y teóricamente esto debería reducir el riesgo de la acumulación de resistencia en las poblaciones", dice Gondhalekar.


Publicado en ANECPLA el 12 de mayo de 2017
http://www.anecpla.com/blog-anecpla-404#.WSUsMGjyiM8











Las imágenes proceden de la fuente original

jueves, 7 de mayo de 2015

Un estudio detecta altas acumulaciones de insecticidas en peces de río

Siguiendo las fuentes de la entrada anterior he encontrado artículos paralelos que amplían la información en las especies de los peces de río afectados, como de otros datos.





Medio Departamento de Comunicación

Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha detectado elevadas acumulaciones de insecticidas en el tejido de peces de río. Se trata de insecticidas piretroides, cuyo uso está muy extendido, desde el ámbito doméstico (antimosquitos, antipiojos, etc.) hasta las aplicaciones veterinarias y agrícolas. Según estudios recientes, la exposición de los peces a este contaminante puede conllevar efectos tóxicos como la acumulación de lípidos en el hígado, problemas cardíacos y de crecimiento. Los efectos de los piretroides en los seres humanos no están claros, aunque se sabe que tienen efectos neurológicos y carcinógenos. Los resultados del estudio se publican en la revista Environment International.

Barbo gitano


Los investigadores han analizado 42 ejemplares de peces (bagres, barbos, truchas, carpas y gobios) capturados a lo largo de cuatro ríos (Llobregat, Ebro, Júcar y Guadalquivir). “El resultado más sorprendente es que todas las muestras presentan concentraciones detectables de piretroides”, apunta Ethel Eljarrat, investigadora del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua y autora principal del trabajo. “Esto sorprende porque los piretroides no están considerados contaminantes persistentes y porque ningún otro contaminante se ha hallado hasta ahora en el cien por cien de las muestras”.

Los científicos hallaron en los mismos ejemplares otros contaminantes, y sólo algunos estaban en casi todas las muestras, como los retardantes de llama PBDEs (presentes en el 85% de las muestras) o los decloranos (en el 92%).

Carpa de río


Esta es la primera vez que se detectan piretroides en peces de río. Los niveles detectados son iguales o superiores a los de otros contaminantes en los mismos animales. “Ignoramos sus efectos tóxicos con estas concentraciones, porque no se han realizado suficientes estudios. Pero nuestro trabajo alerta de que las concentraciones halladas (hasta 5 microgramos por gramo de grasa) son más elevadas que las de la mayoría de contaminantes emergentes, como los fármacos, los productos de cuidado personal o los retardantes de llama. Por eso, los piretroides deberían incluirse en los estudios de control y de calidad ambiental.”

Los efectos de los piretroides en los seres humanos aún no están claros, pero se sabe que pueden causar efectos neurológicos y carcinogénicos. De hecho, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. tiene clasificados algunos de estos piretroides (cipermetrina, permetrina y bifentrina) como posibles carcinógenos humanos.

Gobio ibérico


El estudio ha sido realizado por investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua y del Instituto Catalán de Investigación del Agua, en el marco del proyecto Consolider SCARCE, coordinado por el profesor Damià Barceló, que finaliza este mes de diciembre.

Piretroides: de insecticidas ideales a contaminantes pseudo-persistentes



El uso de insecticidas piretroides se ha extendido masivamente a nivel mundial, sustituyendo a otros biocidas por presentar una menor persistencia y toxicidad. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos compuestos hace que estén presentes constantemente en el entorno. Un estudio del CSIC ha documentado una alta bioacumulación piretroide en peces comestibles de varios ríos peninsulares.




Los insecticidas piretroides son los más utilizados a nivel mundial. Se han utilizado para sustituir a los plaguicidas organoclorados y organofosfatados, cuyo tiempo de degradación es mucho mayor, y su uso es actualmente habitual en cultivos y granos almacenados, en veterinaria, como insecticidas domésticos o en el control de vectores.

Sin embargo, aunque se sabe que la persistencia ambiental de los piretroides es, normalmente, menor de 90 dias, también es cierto que se encuentran en muestras ambientales, como el agua y sedimentos, alimentos, mamíferos e incluso en muestras humanas. La explicación a este escenario puede ser el continuo y, a veces excesivo, uso de estos compuestos.

Un estudio realizado en el Instituto IDAEA-CSIC muestra por primera vez la potencial bioacumulación de piretroides en peces salvajes de rio. En todas las muestras analizadas se hallaron estos insecticidas, lo que lleva a los investigadores, liderados por Ethel Eljarra, a cuestionar la suposición de la seguridad de un uso indiscriminado de estos compuestos y a plantear la necesidad de revisar los limites máximos de residuos de piretroides permitidos en el pescado.


Insecticidas en el pescado

En el estudio se analizaron 42 muestras de pescado de 4 ríos de la Península, en las que se determinaron 12 piretroides distintos: cis-bifentrina, ciflutrina, cipermetrina, cihalotrina, deltametrina, fenvalerato, fluvalinato, permetrina, fenotrin, resmetrina, tetrametrina y tralometrina

En las muestras se detectaron nueve de los doce piretroides incluidos en el estudio. La bifentrina, la cihalotrina y la cipermetrina se hallaron en todas las muestras, mientras que la frecuencia del resto de los insecticidas detectados fué de 88%, 83%, 81%, 57% y 31% para fenvalerato, tetrametrina, permetrina, deltametrina y la ciflutrina/tralometrina respectivamente. Las muestras no presentaron niveles detectables de fluvalinato, fenotrin y resmetrina.


Piretroides

Según el estudio, actualmente tanto la legislación europea como en EEUU, establecen un nivel máximo de residuos de estos pesticidas para los productos de animales salvajes terrestres, pero no existe legislación para el pescado. En base a las concentraciones de piretroides halladas en los pescados salvajes analizados, los autores sugieren que es importante establecer nuevos controles sobre los insecticidas y extender sus ámbitos para incluir grupos de pescados comestibles.

Asimismo, al comparar las concentraciones de piretroides hallados con los niveles detectados de otros contaminantes comunes, como los retardantes de llama, los productos de cuidado personal, las hormonas y los productos farmacéuticos, los valores más altos correspondieron a los insecticidas piretroides.

Según Ethel Eljarra, “se ha encontrado esta sustancia en el cien por cien de las muestras de peces analizadas, lo cual es muy sorprendente si se tiene en cuenta que los piretroides no son contaminantes persistentes. Los efectos tóxicos en los peces incluirían problemas cardiacos y de crecimiento. Las consecuencias tóxicas en humanos no están claras, pero sí se sabe que pueden tener efectos neurológicos, e incluso algunos de ellos están catalogados como posibles carcinógenos humanos".

Por eso,  los científicos piensan que los insecticidas piretroides deberían ser considerados contaminantes pseudo-persistentes yrecomiendan su inclusión en los estudios de control y calidad ambiental.



Publicado en Higiene Ambiental, el miércoles 6 de mayo de 2015