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lunes, 4 de junio de 2018

El ratón doméstico (Mus musculus) puede transmitir bacterias resistentes a los antibióticos


Los ciudadanos urbanitas tendemos a focalizar más nuestra aversión en las ratas de alcantarilla, que a veces podemos avistar en el exterior, que en los minúsculos ratones domésticos (Mus musculus). Sin embargo, es más probable que sea un simpático ratón instalado discretamente en nuestro domicilio, y no una rata, quien nos pueda transmitir toda una serie de bacterias, algunas de ellas resistentes a los antibióticos.

 
Mus musculus

El ratón común o doméstico (Mus musculus) vive habitualmente en interiores, en gran proximidad con los humanos, habita en todos los continentes excepto la Antártida, y se sabe que puede ser portador de microbios patógenos, como Clostridium difficile, Campylobacter, Leptospira spp. , Toxoplasma gondii  o Salmonella.

Dada la creciente resistencia a los antimicrobianos y la importante amenaza que este fenómeno representa para la salud humana, investigadores de Nueva York han estudiado la capacidad de los ratones domésticos para transmitir bacterias resistentes. Según los autores, aunque las ratas suelen captar más la atención de los ciudadanos porque son más grandes y podemos verlas corriendo por las calles o el metro, los ratones son, desde un punto de vista de salud pública, más preocupantes porque viven en el interior de las casas y es más probable que contaminen nuestro entorno, incluso si no los vemos.

Así que cazaron 416 ratones del interior de edificios residenciales, de diversos lugares de la ciudad de Nueva York, durante el período de un año, y realizaron un estudio genético de sus excrementos.

Este análisis genético reveló que los ratones estudiados eran portadores de diversas bacterias causantes de enfermedades gastrointestinales, incluyendo C. difficile, E. coli, Shigella y Salmonella.

Mus musculus


En el caso de la Salmonella, se sabe que las infecciones en humanos pueden ser resultado de alimentos contaminados con desechos animales, incluidas las heces de ratón. En cambio, las infecciones por C.difficile tienen normalmente carácter nosocomial y se adquieren principalmente en entornos de atención médica. Pero, según los autores, las infecciones por C. difficile también podrían propagarse en la comunidad por los ratones que albergan estos patógenos.

De hecho, la epidemiología de las infecciones comunitarias por C.difficile no se conoce bien, y se considera que la mayoría de casos circulan directamente entre los hospitales y la comunidad, ya que estudios han mostrado que un alto porcentaje de los casos aislados asociados a la asistencia sanitaria coinciden con los de la comunidad. El mantenimiento y la amplificación de C.difficile por reservorios en el entorno urbano podría contribuir a este ciclo, concluyen los autores.

En un estudio previo, el mismo equipo detectó que el 0,8% de las ratas (Rattus norvegicus) en Nueva York son portadoras de C.difficile, una tasa de prevalencia más baja que la que registraron en su estudio actual, en el que registraron que el 4,3% de los ratones domésticos de la ciudad dan positivo para el ADN de C.difficile.

En el estudio también se detectó ADN de Leptospira en el tejido renal del 4% de los ratones (Leptospira interrogans y Leptospira kirschneri). Las especies patógenas de Leptospira pueden causar síndrome de hemorragia pulmonar, fiebre indiferenciada y leptospirosis (enfermedad de Weil). Este hallazgo sugiere que, aunque las ratas se asocian normalmente con la dispersión de la Leptospira, la vigilancia de este patógeno debería extenderse también a los ratones domésticos.

Mus musculus


Portadores de bacterias resistentes


Finalmente, el estudio corrobora que los roedores silvestres son portadores de bacterias resistentes a los antibióticos. En los análisis realizados en los más de 400 ratones, el 37% albergaba al menos una bacteria potencialmente patógena y el 23% fueron positivos para, al menos, un gen mediador de resistencia antimicrobiana a antibióticos comunes..

El “resistoma” bacteriano, o conjunto de todos aquellos genes que contribuyen, ya sea de manera directa o indirecta, a la resistencia de las bacterias y, por extensión, a la resistencia de las mismas a los antibióticos, está influenciado por la presión de factores antropológicos, incluida la medicina humana y el uso agrícola de antibióticos como promotores del crecimiento, que pueden conducir a la selección evolutiva de bacterias resistentes. En este escenario, los roedores urbanos se han relacionado con el transporte de bacterias resistentes a los antibióticos, como Escherichia coli y Staphylococcus aureus

Así se vio también en el estudio, en el que además se detectó un mayor número de genes de resistencia en los ratones machos que en las hembras. Un hecho que podría estar relacionado con un mayor rango de territorio frecuentado alrededor del nido por los machos, lo que resultaría en un aumento de exposición a bacterias positivas a la resistencia antimicrobiana.


Mus musculus


Fuente: New York City House Mice (Mus musculus) as Potential Reservoirs for Pathogenic Bacteria and Antimicrobial Resistance Determinants, mBio  http://mbio.asm.org/content/9/2/e00624-18.full

Publicado en Higiene Ambiental , Viernes 20 de abril de 2018

Las imágenes de Mus musculus las he conseguido por una búsqueda como tal en Google Imágenes. Agradezco a sus autores por compartirlas en la red.

martes, 17 de septiembre de 2013

Bacteriófagos contra Clostridium difficile

Microbiológos británicos estudian como luchar contra la bacteria Clostridium difficile utilizando virus bacteriófagos, para ayudar a resolver el creciente problema de las superbacterias resistentes a los antibióticos en los hospitales. El uso de bacteriófagos para combatir bacterias no es una idea nueva y se conoce desde principios del s.XX, pero su uso fué abandonado en Europa Occidental tras el descubrimiento de la penicilina y otros antibióticos.


Nuestro sistema digestivo es el hogar de miles de millones de bacterias, que son cruciales para nuestra salud en general, ayudándonos a digerir los alimentos y a luchar contra microbios potencialmente dañinos.

Cuando ingerimos antibióticos de amplio espectro para combatir las infecciones bacterianas, las bacterias beneficiosas del intestino pueden ser también destruidas, dejándonos en riesgo de contraer una infección por bacterias dañinas. Clostridium difficile es una de estas bacterias dañinas y es la principal causa de infecciones hospitalarias en Inglaterra y Gales. Las toxinas secregadas por esta bacteria, que se transmite fácilmente a través de las heces, son origen de diarreas, colitis e incluso pueden causar la muerte.

Aunque el número de infecciones por C. difficile está disminuyendo, el tratamiento contra esta bacteria se está haciendo más dificil a medida que se hace más resistente a los antibióticos, por lo que es necesario hallar nuevas formas de controlar estas infecciones y reemplazar a los antibióticos ineficaces. El uso de los bacteriófagos es una de las tecnologías que se está investigando.

 Bacteriofago ΦCD27 aislado para C. difficile ,IFR


Bacteriófagos

Los bacteriófagos o fagos son la forma de vida más abundante en el planeta. Se trata de virus que pueden infectar solamente tipos específicos de bacterias. Fueron descubiertos en 1915 por el Dr Felix d'Herelle, quien reconoció su potencial para tratar infecciones bacterianas.

A pesar de su uso en determinadas partes del mundo, la seguridad y eficacia de la terapia de fagos no ha sido investigada en occidente para poder considerarla como alternativa o complemento a estrategias de tratamiento actuales. Ahora que la resistencia bacteriana a los antibióticos se está convirtiendo en un grave problema, existe un interés renovado en el desarrollo de la terapia con bacteriófagos.

Investigadores del Institute of Food Research (GB) estudiaron en un modelo artificial de colón humano, que imita al de una persona mayor en el hospital, el uso de fagos para tratar infecciones por C. difficile.

Para su uso como terapia, los bacteriofagos no deben afectar a las especies bacterianas que componen la microbiota humana sana, por lo que los investigadores descubrieron y aislaron previamente un bacteriófago que se dirige específicamente a C. difficile y evaluaron la eficacia de utilizar este fago para combatir a la bacteria.

En el modelo artificial se administraron antibióticos en la misma forma que en el hospital, lo que alteró el equilibrio normal de las bacterias intestinales, permitiendo que C.difficile se estableciera y produjera toxinas.

El estudio mostró que la administración del bacteriófago específico redujo significativamente el número de células de C. difficile y también la cantidad de toxinas producidas, sin afectar significativamente a los otros miembros de la microbiota intestinal. Estos resultados sugieren un gran potencial para esta terapia en el ámbito hospitalario.

El fago no fue capaz de matar todas las células de C. difficile, debido a que es capaz de insertar su propio ADN en el cromosoma bacteriano, un proceso conocido como lisogenia. Esto hace que las bacterias sean resistentes a nuevos ataques de fagos. Pero, en algunos casos la lisogenia parece evitar que las células de C. difficile produzcan toxinas.  De modo que, aunque no todas las células fueron eliminadas, las supervivientes eran mucho menos peligrosas, lo que daria más tiempo a los médicos para controlar las infecciones.

Fuente: Institute of Food Research http://www.ifr.ac.uk/

Articulo original: Emma Meadera, b, Melinda J. Mayera, Dietmar Steverdingb, Simon R. Cardinga, b, Arjan Narbada  Evaluation of bacteriophage therapy to control Clostridium difficile and toxin production in an in vitro human colon model system, Anaerobe  http://news.ifr.ac.uk/2013/07/bacteriophages-superbugs/


Publicado en Higiene Ambiental, el jueves 15 de agosto de 2013