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viernes, 14 de octubre de 2016

Bacteriófagos: nuevas armas eficaces contra el biofilm

La unión hace la fuerza. Nunca mejor dicho que en el caso de los biofilms, las complejas comunidades de bacterias adheridas a superficies sólidas que les confieren una capacidad extraordinaria de sobrevivir a tratamientos con antibióticos o desinfectantes. Evitar su formación en entornos alimentarios u hospitalarios podria ser más fácil con un nuevo descubrimiento de científicos del CSIC.



Bacteriófagos: nuevas armas eficaces contra el biofilm



Los biofilms bacterianos son complejas comunidades de bacterias compuestas por una o diversas especies, adheridas a una superficies sólida y rodeadas por una matriz extracelular polimérica secretada por las mismas células, que les permite mantenerse unidas entre si. Estas secreciones también les facilitan adherirse a una superficie biótica (viva) o abiótica (inerte).

Esta matriz puede estar compuesta de diversos tipos de moléculas y confiere a las bacterias protección, una estructura física y la capacidad de intercambiar sustancias e información. En su interior, el grado de nutrientes y oxigeno determina diferencias en el estado fisiológico de las bacterias, en función de su ubicación dentro del biofilm. Además, el desarrollo del biofilm y su dispersión es un proceso bien regulado mediante sistemas de comunicación entre las células.

Estas sofisticadas estructuras son muy resistentes a la acción de antimicrobianos como los antibióticos y los desinfectantes, contribuyendo a la virulencia de las bacterias. Las hace tremendamente resistentes y supone un importante problema para tratar infecciones bacterianas o para controlar contaminaciones durante el procesado de algunos alimentos.

Con el fin de combatirlos, especialmente en ambientes especialmente sensibles, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado una técnica que permite seguir el desarrollo de los biofilms en tiempo real y ofrece información sobre la formación de estas estructuras.

foto publicada en https://inspecciondealimentos.wordpress.com/category/microbiologia/page/2/


Bacteriófagos como nuevos antimicrobianos

La tolerancia de los biofilms a los antibióticos y desinfectantes ha promovido la aparición de estrategias alternativas, como el uso de bacteriófagos, virus que atacan a bacterias específicas, o de enzimas de los bacteriófagos.

El equipo de científicos del CSIC ha empleado una técnica para evaluar la eficacia de proteínas de origen fágico para evitar la formación de biofilms o para eliminar los ya creados. Para el estudio utilizaron como modelo cepas de Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, sobre superficies compuestas de microelectrodos de oro, poliestereno y acero inoxidable.

Asimismo, el bacteriofago phi-IPLA7 y la enzima endolisina LysH5 se utilizaron como antimicrobianos para comprobar su capacidad de inhibir la formación de biofilms por los Staphylococcus, mediante un equipo de monitorización RTCA (real-time cell analysis).

El sistema hace una medición en tiempo real de la formación del biofilm y puede evaluar la capacidad de una determinada bacteria para adherirse a una superficie. El método no sólo facilita el estudio de la patogenicidad bacteriana, sino que simplifica la búsqueda de nuevos antimicrobianos y permite calcular las dosis necesarias para eliminar estos patógenos.

Después de 4-6 horas de incubación, se registraron diferencias significativas en los valores CI obtenidos para Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis en presencia de los antimicrobianos, con respecto a las muestras de control. Lo que indica, según los autores, que se evitó la formación de biofilm.

fotos publicadas en http://www.elsevier.es/es-revista-acta-otorrinolaringologica-espanola-102-articulo-microscopia-electronica-barrido-ambiental-deteccion-S0001651908732527

fotos publicadas en http://www.elsevier.es/es-revista-acta-otorrinolaringologica-espanola-102-articulo-microscopia-electronica-barrido-ambiental-deteccion-S0001651908732527


Por otra parte, también se demostró la utilidad de esta técnica para controlar la eficacia de la endolisina LysH5 sobre una biopelícula de estafilococos preformada, y se determinó la dosis más efectiva para la eliminación del biofilm.

Según los autores, se trata de una herramienta rápida, fiable y eficaz para la investigación de nuevos antimicrobianos contra las biopelículas.



Fuente:  Diana Gutiérrez, Claudio Hidalgo-Cantabrana, Ana Rodríguez, Pilar García y Patricia Ruas-Madiedo. Monitoring in real time the formation and removal of biofilms from clinical related pathogens using an impedance-based technology. PLOS ONE.

Imagen: Biopelícula de ‘Staphylococcus epidermidis’ adherida a una superficie inerte. / CSIC

Publicado en Higiene Ambiental, el jueves 6 de octubre de 2016
http://www.higieneambiental.com/higiene-alimentaria/bacteriofagos-nuevas-armas-eficaces-contra-el-biofilm

Las imágenes las he conseguido tras una búsque en Google Imágenes " Biopelícula de ‘Staphylococcus epidermidis’ adherida a una superficie inerte. / CSIC" publicadas en las páginas descritas en las leyendas. Gracias a sus autores por compartirlas en la red

martes, 17 de septiembre de 2013

Bacteriófagos contra Clostridium difficile

Microbiológos británicos estudian como luchar contra la bacteria Clostridium difficile utilizando virus bacteriófagos, para ayudar a resolver el creciente problema de las superbacterias resistentes a los antibióticos en los hospitales. El uso de bacteriófagos para combatir bacterias no es una idea nueva y se conoce desde principios del s.XX, pero su uso fué abandonado en Europa Occidental tras el descubrimiento de la penicilina y otros antibióticos.


Nuestro sistema digestivo es el hogar de miles de millones de bacterias, que son cruciales para nuestra salud en general, ayudándonos a digerir los alimentos y a luchar contra microbios potencialmente dañinos.

Cuando ingerimos antibióticos de amplio espectro para combatir las infecciones bacterianas, las bacterias beneficiosas del intestino pueden ser también destruidas, dejándonos en riesgo de contraer una infección por bacterias dañinas. Clostridium difficile es una de estas bacterias dañinas y es la principal causa de infecciones hospitalarias en Inglaterra y Gales. Las toxinas secregadas por esta bacteria, que se transmite fácilmente a través de las heces, son origen de diarreas, colitis e incluso pueden causar la muerte.

Aunque el número de infecciones por C. difficile está disminuyendo, el tratamiento contra esta bacteria se está haciendo más dificil a medida que se hace más resistente a los antibióticos, por lo que es necesario hallar nuevas formas de controlar estas infecciones y reemplazar a los antibióticos ineficaces. El uso de los bacteriófagos es una de las tecnologías que se está investigando.

 Bacteriofago ΦCD27 aislado para C. difficile ,IFR


Bacteriófagos

Los bacteriófagos o fagos son la forma de vida más abundante en el planeta. Se trata de virus que pueden infectar solamente tipos específicos de bacterias. Fueron descubiertos en 1915 por el Dr Felix d'Herelle, quien reconoció su potencial para tratar infecciones bacterianas.

A pesar de su uso en determinadas partes del mundo, la seguridad y eficacia de la terapia de fagos no ha sido investigada en occidente para poder considerarla como alternativa o complemento a estrategias de tratamiento actuales. Ahora que la resistencia bacteriana a los antibióticos se está convirtiendo en un grave problema, existe un interés renovado en el desarrollo de la terapia con bacteriófagos.

Investigadores del Institute of Food Research (GB) estudiaron en un modelo artificial de colón humano, que imita al de una persona mayor en el hospital, el uso de fagos para tratar infecciones por C. difficile.

Para su uso como terapia, los bacteriofagos no deben afectar a las especies bacterianas que componen la microbiota humana sana, por lo que los investigadores descubrieron y aislaron previamente un bacteriófago que se dirige específicamente a C. difficile y evaluaron la eficacia de utilizar este fago para combatir a la bacteria.

En el modelo artificial se administraron antibióticos en la misma forma que en el hospital, lo que alteró el equilibrio normal de las bacterias intestinales, permitiendo que C.difficile se estableciera y produjera toxinas.

El estudio mostró que la administración del bacteriófago específico redujo significativamente el número de células de C. difficile y también la cantidad de toxinas producidas, sin afectar significativamente a los otros miembros de la microbiota intestinal. Estos resultados sugieren un gran potencial para esta terapia en el ámbito hospitalario.

El fago no fue capaz de matar todas las células de C. difficile, debido a que es capaz de insertar su propio ADN en el cromosoma bacteriano, un proceso conocido como lisogenia. Esto hace que las bacterias sean resistentes a nuevos ataques de fagos. Pero, en algunos casos la lisogenia parece evitar que las células de C. difficile produzcan toxinas.  De modo que, aunque no todas las células fueron eliminadas, las supervivientes eran mucho menos peligrosas, lo que daria más tiempo a los médicos para controlar las infecciones.

Fuente: Institute of Food Research http://www.ifr.ac.uk/

Articulo original: Emma Meadera, b, Melinda J. Mayera, Dietmar Steverdingb, Simon R. Cardinga, b, Arjan Narbada  Evaluation of bacteriophage therapy to control Clostridium difficile and toxin production in an in vitro human colon model system, Anaerobe  http://news.ifr.ac.uk/2013/07/bacteriophages-superbugs/


Publicado en Higiene Ambiental, el jueves 15 de agosto de 2013