Mostrando entradas con la etiqueta Leishmania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leishmania. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de julio de 2016

Leishmania tarentolae detectada por primera vez en flebótomos en España

La leishmaniosis es una enfermedad transmitida por los diminutos flebótomos o moscas de la arena y puede afectar tanto a humanos como a perros. La enfermedad es endémica en algunas zonas de España y se asocia principalmente a Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi. No obstante, un estudio realizado en Extremadura muestra que también otros géneros de la mosca de la arena pueden estar infectados con Leishmania.

Phlebotomus papatasi


Detectada una especie de Leishmania no descrita antes en España

flebotomoLa leishmaniosis es una infección producida por protozoos de diferentes especies del género Leishmania, que son transmitidos por flebótomos o moscas de la arena.

Los flebótomos son insectos diminutos (2 a 3 mm de longitud) de vuelo insonoro, cuyo cuerpo, incluidas alas y extremidades, se encuentra cubierto de abundantes pelos. Las hembras se alimentan de sangre, y por tanto son las únicas potencialmente transmisoras de la enfermedad.

Estos insectos son vectores de diversas especies de Leishmania, entre los que destaca Leishmania infantum, agente patógeno para perros y humanos que se halla frecuentemente en el área mediterránea.



La leishmaniasis presenta dos formas. La  leishmaniasis cutánea, que se caracteriza por la presencia de una o más lesiones ulceradas en la piel que se desarrollan después de semanas o meses de la picadura. Normalmente se curan, incluso sin tratamiento, aunque pueden durar meses o años y dejar cicatrices.

Y la forma visceral, que es la más grave y afecta a varios órganos internos, habitualmente el bazo, el hígado y la médula ósea. Generalmente los síntomas son fiebre y pérdida de peso, acompañados de un aumento del tamaño del hígado y el bazo.

La enfermedad es endémica en España, al igual que en otros países de la cuenca mediterránea, pero con una baja incidencia, de algunas decenas de casos anuales. Sin embargo la Comunidad de Madrid registró un importante repunte de casos de Leishmaniasis humana tanto visceral como cutánea entre 2010 y 2012, por lo que no deben olvidarse las medidas de prevención y control.



En la Península ibérica Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi se consideran vectores probados de L. infantum y están ampliamente distribuidos por el territorio español. Sin embargo, la detección de nuevas especies potencialmente patógenas de Leishmania en otras especies vectoras es importante, dadas las posibles implicaciones para la salud humana y animal en áreas donde la enfermedad es endémica.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura, en colaboración con expertos del Instituto de Higiene y Medicina Tropical de Lisboa, han identificado por primera vez en España, flebotomos del género Sergentomyia minuta naturalmente infectados con Leishmania tarentolae.

Tras capturar ejemplares de Sergentomyia minuta en 431 biotopos del sudoeste de España, se estudió la presencia de ADN de Leihsmania en un total de 114 hembras. La caracterización de las secuencias de ADN obtenidas por los análisis filogenéticos en alguna muestra han revelado una estrecha relación del ADN con Leishmania tarentolae, así como con cepas patógenas humanas y caninas de origen asiático (China) y descritas anteriormente como Leishmania sp.




Leishmania tarentolae es una sauroleishmania que infecta habitualmente a lagartos (en su mayoría geckos de la especie Tarentolae annulae), pero no es considerada patógena para los seres humanos. Sin embargo, los científicos no descartan el hecho de que estos parásitos puedan causar infecciones asintomáticas en las personas.

Los investigadores extremeños consideran que es la primera vez que se detectan en España moscas de la arena infectadas con este tipo de Leishmania y destacan la importancia de tener en cuenta, en los estudios epidemiológicos de especies vectoras, la posible infección de los flebotomos con nuevas especies de Leishmania.

El estudio ha sido publicado en la revista Parasitology Research.



Fuente: First molecular detection of Leishmania tarentolae-like DNA in Sergentomyia minutain Spain, Parasitology Research, March 2016.


Publicado en Higiene Ambiental, el lunes 18 de julio de 2016





martes, 5 de mayo de 2015

La leishmaniasis (o leishmaniosis)



La leishmaniasis (o leishmaniosis) es un conjunto de enfermedades y antroponóticas (es decir, el reservorio es el ser humano) causadas por protozoos del género Leishmania. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad van desde úlceras cutáneas que cicatrizan espontáneamente, hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación grave del hígado y del bazo. La enfermedad es una zoonosis que afecta tanto a perros como a humanos. Sin embargo, animales silvestres como liebres o zorros, entre otros, son portadores asintomáticos del parásito, por lo que se los considera animales reservorios. En España y en la cuenca mediterránea es una enfermedad endémica. Ahora, científicos españoles desarrollan un nuevo y eficiente método de detección. Mira en qué consiste a continuación.



La leishmaniasis se transmite por la picadura de un insecto que alberga el parásito (protozoos del género Leishmania): la hembra del flebotomo, más pequeño que un mosquito y que no emite zumbido al volar. La actividad del insecto va de mayo a octubre, y el periodo de incubación es muy largo, de dos a seis meses. Hay dos tipos de enfermedad, la cutánea, más leve, y la visceral, que es mortal si no se trata. La segunda afecta a varios órganos, entre ellos el hígado y el bazo. Si se atiende a tiempo al paciente, y si este no está inmunodeprimido, no presenta complicaciones.

Phlebotomus pappatasi transmisor de la leishmaniasis


El grupo de Investigadores del Grupo LeishmanCeres, de la Universidad de Extremadura (UEx) lleva 25 años dedicándose al estudio de detección y análisis de la leishmaniosis. Investigadores de este grupo han desarrollado un nuevo método para detectar esta dolencia en animales basado en una sola muestra de pelo y un único análisis. “Este nuevo método supone un notable ahorro de dinero, tiempo y personal sobre los actuales métodos combinados de diagnóstico”, declara a SINC Rubén Muñoz Madrid, autor principal del estudio.

Grupo LeishmanCeres, de la Universidad de Extremadura (UEx)


Los principales afectados por esta patología son los perros, en los que también puede resultar letal. Sin embargo, también se ha detectado en animales salvajes que pueden actuar como portadores.

Los científicos de la UEx han realizado un estudio, en el que describen una nueva técnica que detecta la dolencia en el pelo de mamíferos silvestres, a través de una sola muestra de pelaje y un único análisis denominado qPCR.

 Las técnicas de diagnóstico habituales para la detección de leishmaniosis en animales salvajes, combinan siempre varios métodos muy costosos para conseguir una mayor sensibilidad y fiabilidad de resultados.

Leishmania


“Por un lado técnicas parasitológicas como la observación microscópica del parásito o la amplificación de su ADN que utilizan muestras de tejidos –sangre muy poco sensible, hígado, bazo o médula ósea– y por otro, métodos inmunológicos para la detección de anticuerpos específicos en sangre mediante inmunofluorescencia indirecta (IFI) o inmunoenzimática ELISA”, atestigua el investigador.


EL ZORRO, UNO DE LOS PRINCIPALES PORTADORES EN EUROPA


Los estudios epidemiológicos realizados en Europa sobre leishmaniosis (Francia, Portugal y España) confirman al zorro (Vulpes vulpes) como unos de los reservorios silvestres más importantes de la enfermedad. Los porcentajes de prevalencia son muy variables –pero elevados– oscilando entre el 5% y el 75%, según autores.

el zorro, Vulpes vulpes


Por su parte, el lobo (Canis lupus) se comporta como un reservorio silvestre mucho menos importante por su escasa prevalencia (0-5%). “Zorros y distintas especies de roedores según hábitats sí son los responsables del mantenimiento de la leishmaniosis silvestre”, añade el experto.

Lobo, Canis lupus


Todavía resulta prematuro para los científicos saber el alcance de este nuevo método basado en el pelaje, ya que solo han podido comprobar la presencia de ADN parasitario en el pelo de perros, de animales silvestres y ratón de laboratorio infectados con la especie Leishmania major, causante de la leishmaniosis cutánea humana en Europa, Asia y África.

“Creemos que estos resultados son suficientes para demostrar que el pelo de diferentes especies de mamíferos se comporta como un tejido especializado en el secuestro y eliminación del ADN de estos parásitos (L. infantum y L. major)”, concluye.
 

Por tales motivos estas investigaciones descubren también un nuevo mecanismo fisiológico de depuración y eliminación de sustancias tóxicas tal y como son el ADN de estos y probablemente de otros muchos patógenos.


MENOS DOLOROSO PARA LOS ANIMALES


Hasta el momento, en los mamíferos salvajes en libertad o en los de zoológicos, la leishmaniosis es diagnosticada a partir muestras biológicas. Su obtención supone un grave estrés para los animales, además de unas condiciones especiales de almacenamiento y transporte.

Para tomar muestras de sangre, piel o médula ósea en animales vivos hay que capturarlos y someterlos a sedación o anestesia. En el caso de cadáveres, el análisis se complica ya que la lisis y putrefacción del organismo impide la detección de la infección parasitaria.

El zorro negro una especie autóctona española


“El nuevo método permite obtener, almacenar y transportar las muestras de pelo de forma más sencilla y no es nada cruento para los animales. Su estabilidad permite un almacenamiento y transporte a temperatura ambiente”, asegura el científico.


UN PARÁSITO QUE SE INCORPORA AL ADN DEL PELO


Este mismo equipo de investigación publicaba un estudio pionero que demostraba la existencia de ADN extraño (extracorpóreo) acumulado en el pelo de perros afectados de leishmaniosis visceral.

En este artículo se describía el desarrollo de un nuevo sistema de diagnóstico y los posibles mecanismos de incorporación del ADN mitocondrial del parásito Leishmania infantum al pelo de los pacientes infectados.



Por ser la leishmaniosis (visceral, cutánea y mucocutánea) una enfermedad en la que los animales –silvestres y domésticos– son responsables de la existencia de leishmaniosis humana, este método de diagnóstico (denominado PCR cuantitativo) aplicado a las muestras de pelo, “facilitará el conocimiento de los animales silvestres que participan en los ciclos salvajes y rurales de las leishmaniosis en todo el mundo”, apunta Muñoz.


EN FUENLABRADA, EL MAYOR BROTE EN ESPAÑA


La leishmaniasis, una enfermedad parasitaria, es bien conocida por los dueños de perros, que hasta hace no mucho debían sacrificarlos si la contraían. Más raro es haber oído de la leishmaniasis en humanos y, todavía más, conocer a alguien que la haya padecido. La enfermedad tiene una incidencia anual de unos dos millones de casos en todo el mundo, sobre todo en África, el subcontinente indio y América Latina. En España también es endémica, como en otros países de la cuenca mediterránea, pero tradicionalmente solo venían registrándose algunas decenas de casos cada año. Pero entre 2010 y 2012  la localidad madrileña de Fuenlabrada se enfrentó al mayor brote registrado en España con casi 300 casos, cuando entre  2008 y 2019 solo se registraron 15 en la zona.



Los técnicos municipales de salud pública estudiaron posibles reservorios (animales que son portadores, a veces asintomáticos, del parásito): perros, gatos e incluso liebres, conejos y ratas, de las que atraparon varios ejemplares para su análisis.

También se instalaron en distintos puntos de Bosquesur trampas de ricino (adhesivas) y otras de luz (por la noche) para atrapar flebotomos y para analizar analizar si están infectados por el protozoo.

Flebótomo, Phlebotomus pappatasi


Además, el Ayuntamiento de Fuenlabrada intensificó las labores de desintectación y desbroce habituales en las zonas verdes del municipio. Incluso en Leganés se desecaron lagunas estacionales en el conocido parque de Polvoranca.

Fuentes: unex // agenciasinc // el país
 
 

 

Publicado en el blog de ANECPLA:  http://www.anecpla.com/blog-anecpla-332#.VUj8EpMwC8g

jueves, 26 de abril de 2012

Brote de leishmaniasis en Madrid

La Comunidad de Madrid ha registrado 240 casos de leishmaniasis en humanos desde 2009, una cantidad muy por encima de la media en nuestro país. Según los expertos, se trata del mayor brote registrado en España de esta enfermedad, transmitida por la picadura de flebotomos, que puede provocar riesgos para la salud, especialmente en personas inmunodeprimidas.

La leishmaniasis
La leishmaniasis es una enfermedad transmitida por la picadura de la hembra del flebotomo, insecto más pequeño que un mosquito y  que actúa como vector del parásito patógeno (protozoos del género Leishmania), que afecta a humanos, cánidos y roedores. Su hábitat más frecuente son las madrigueras, las cuevas, oquedades en los árboles, vertederos y alcantarillas.
La actividad del insecto va de mayo a octubre, y el periodo de incubación es muy largo, de dos a seis meses. Hay dos tipos de enfermedad, la cutánea, más leve, y la visceral, que es mortal si no se trata. La segunda afecta a varios órganos, entre ellos el hígado y el bazo. Si se atiende a tiempo al paciente, y si este no está inmunodeprimido, no presenta complicaciones.
flebotomoFlebótomo, F.Collins-CDC
La enfermedad es endémica en España, al igual que en otros países de la cuenca mediterránea, pero con una baja incidencia, de algunas decenas de casos anuales. Ahora, sin embargo, Madrid se enfrenta al que según los expertos es el mayor brote registrado en España.
La zona norte de Fuenlabrada, municipio al sur de la capital, lleva más de un centenar de casos de Leishmaniasis humana tanto visceral como cutánea que ha ido en aumento a lo largo de los años 2010 y del 2011.
Las liebres han facilitado la multiplicación de los flebótomos
Las autoridades han tomado medidas de prevención como la intensificación de las labores de desinsectación y desbroce en zonas verdes del municipio de Fuenlabrada.
Asimismo, investigaciones realizadas para detectar posibles reservorios, animales portadores sintomáticos o asintomáticos del parásito, han destacado la presencia de una superpoblación de liebres, facilitada por el desarrollo urbano del entorno y la falta de depredadores, que habitan la zona. De las 138 liebres que se analizaron, en 40 se encontró Leishmania.
Al parecer, las liebres han facilitado la multiplicación de los flebotomos, al ser para ellos una fuente de alimentación, por lo que se está procediendo a la disminución de la población de estos mamíferos.
Brote abierto
Según datos publicados en el El País el brote se mantiene abierto y expertos reunidos en un Simposio Internacional sobre Brotes de Leishmaniasis, celebrado en Madrid esta semana y organizado por la OMS, el ISCIII y la Red de Investigación Cooperativa en Enfermedades Tropicales, afirmaron que se esperan más casos. Los expertos explican que muchos casos aparecen entre noviembre y diciembre, después del periodo de incubación tras las picaduras del verano.
Para evitar la enfermedad, hay que evitar la picadura del insecto: usar ropa de manga larga, repelentes y no pasar mucho tiempo en zonas boscosas de noche.

Fuente: El País


Publicado en Higiene Ambiental Mié, 28/Mar/2012